Trabajamos junto a las comunidades para transformar realidades y construir un futuro lleno de oportunidades.
Somos una organización dominicana, sin fines de lucro, fundada el 25 de enero de 1985. Incorporada por el Poder Ejecutivo bajo el decreto No. 585-03, en fecha 16 de junio de 2003, y actualizada bajo la Ley 122-05 sobre regulación y fomento de las asociaciones sin fines de lucro en República Dominicana.
Nuestra organización es de carácter democrático, no discrimina a nadie por razón de credo político, raza, religión, sexo ni nacionalidad.
Aunque inicialmente la labor de MOSCTHA estaba vinculada a acciones de defensa de los derechos humanos hacia los inmigrantes haitianos y sus familias, sin embargo, creemos en la justicia social y en cambiar la vida de las personas, por lo que, con el paso de los años, hemos diversificamos nuestras áreas de impacto para proveer asistencia a la población en general, con énfasis en otras poblaciones que se encuentran en situación de alta vulnerabilidad y que no logran acceder en igualdad de condiciones, a oportunidades suficientes para lograr su bienestar (mujeres, niños, niñas, adolescentes, jóvenes, personas con alguna discapacidad), a través de la implementación de programas y proyectos que contribuyen al desarrollo integral de las personas y comunidades tradicionalmente excluidas.
Contribuir al desarrollo integral de las personas y comunidades tradicionalmente excluidas, a través de la implementación de programas y proyectos, que propicien el respeto a los derechos humanos, el trabajo humanitario y la justicia climática.
Seguir siendo una organización sin fines de lucro, referente a nivel nacional e internacional por su compromiso con la promoción del respeto a los derechos humanos, la justicia climática y el desarrollo sostenible, implementando programas y proyectos que generen un impacto social positivo, en la creación de un mundo más justo, equitativo y sostenible.
Las personas que lideran nuestra organización
Los principios que guían nuestra misión
Promovemos el trato equitativo y justo para todas las personas, sin distinción de raza, sexo, credo, nacionalidad o condición social, garantizando el acceso igualitario a las oportunidades y al bienestar.
Asumimos con dedicación y responsabilidad cada acción que emprendemos, manteniendo una promesa inquebrantable con las comunidades a las que servimos y con los objetivos de nuestro trabajo humanitario.
Actuamos como una sola voz y una sola fuerza junto a las comunidades vulnerables, acompañándolas en sus luchas y construyendo soluciones colectivas que transforman realidades desde la empatía y la acción conjunta.
Operamos con total transparencia y veracidad en cada una de nuestras acciones, rendimos cuentas de manera abierta y mantenemos la confianza como pilar fundamental en nuestras relaciones con aliados, beneficiarios y la sociedad.
Escuchamos y comprendemos las necesidades reales de las personas con las que trabajamos, poniéndonos en su lugar para diseñar respuestas humanitarias que respeten su dignidad, sus saberes y sus expectativas.
Trabajamos incansablemente para erradicar las desigualdades estructurales que afectan a las poblaciones más vulnerables, promoviendo el acceso equitativo a recursos, servicios y oportunidades que dignifican la vida de las personas.